Sábado, 21 Mayo 2016 07:43

Arroyo Santo

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Arroyo Santo Arroyo Santo Arturo Cerdá y Rico

En Julio de 1917, Ramón Espantaleón Molina, aficionado y practicante de la fotografía estereoscópica, se hace con una carta de presentación firmada por Alfredo Cazabán,

para visitar a Cerdá y Rico en Cabra del Santo Cristo, lo acompañan Eduardo Arroyo Sevilla y Manuel Alcázar Criado, al igual que Espantaleón expertos fotógrafos estereoscópicos de Jaén.
Cerdá los recibió en su casa con los brazos abiertos donde permanecieron dos días sin quitar ojo de las lentes de los estereoscopios y del taxiphote, y no pudieron ver ni la quinta parte de la obra fotográfica que inmortalizara el nombre de Cabra del Santo Cristo. 


En la revista Don Lope de Sosa Ramón Espantaleón escribe sobre esta visita y narra textualmente:


“En cuanto al paisaje, tiene un ojo fotográfico, que equivale al ojo clínico del médico; él con seguridad absoluta, ve donde está la fotografía y con exactitud matemática, a veces centímetros, sabe colocar su máquina para sacar todo el partido posible; esto queda demostrado gráficamente con los dos fotografías que ilustramos, tomadas en Arroyo Santo; nosotros sacamos el paisaje que se ve en la primera y él la segunda; además si esto no fuese bastante demostración, calco aquí unos párrafos dirigidos a nosotros acerca del asunto que dicen":


"Si mal no recuerdo, los primeros disparos de ustedes, fueron a ese arroyo y tengo el disgusto que no bajaran
el barranco para disparar, como pudieron ver, es un bellísimo paisaje, el que; como todos, pide un primer término que lo avalore. Tomado desde el camino, número 1, no vale ni con mucho, lo que cuando al tomarlo por debajo, número 2, le ponemos el bello marco que le da la arboleda y el primer término del muro”.

 

Texto de Julio A. Cerdá Pugnaire

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