Sábado, 05 Marzo 2016 17:42

13.- El cerro San Juan

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El cerro San Juan El cerro San Juan Arturo Cerdá y Rico

No quedaría completo el perfil de Cabra del Santo Cristo sin el cerro San Juan. Ese accidente geográfico coronado por

los restos del castillo y cuyas laderas testimonian además numerosos restos de la antigua población, la de los tiempos de la dominación musulmana. Un lugar que quedaría prácticamente despoblado en tiempos de la Reconquista (siglos XIII al XV), cuando las razzias entre nazaríes y castellanos hacían de ésta una zona poco aconsejable para habitar. No sería hasta bien entrado el siglo XVI cuando por orden de Carlos I se repoblara, aunque ya en su actual ubicación, luego este “despoblado” de Cabrilla se mantendría durante unos tres siglos hasta que aquellos primeros ubetenses comenzaron a construir sus casas, precisamente en la loma que se inicia a los pies de este cerro, a partir de la era de San Sebastián, hasta la actual calle de La Palma.

En la memoria descriptiva del plano que por encargo del geógrafo Tomás López de Vargas Machuca realizó el párroco de la localidad en 1781 se lee; “… el cerrillo que está entrando a la población, con un castillejo que Vm. verá figurado y una ermita. Le llaman Pecho de San Juan”. De la representación apenas se puede deducir la ubicación exacta de la ermita, pero parece cercana al camino de Quesada, entre éste y el "castillejo" figurado, luego estaría en las faldas del cerro, por lo que no sería descabellado pensar que se tratara de la actual capilla del cementerio, algo lógico si tenemos en cuenta que, en origen, el actual cementerio construido durante la primera mitad del XIX seguía perteneciendo a la iglesia, pues hasta entonces se encontraba anexo a la parroquia. Nada tiene de extraño por tanto que, una vez que las normas de higiene obligaron a sacar los cementerios de las poblaciones se eligiera esta ubicación, pues cabe suponer que al menos en parte estos terrenos pertenecerían a la iglesia, y así, partiendo de esa pequeña ermita que marca el eje Oeste-Este se vallaría el perímetro que delimita el solar que habría de ocupar el nuevo camposanto. No obstante nos encontramos sólo ante una hipótesis que habría que corroborar con documentos para darle carta de naturaleza.

Tampoco resulta fácil localizar la ubicación exacta del lugar desde donde se hizo esta foto, aunque me atrevo a sugerir que pueda tratarse de algún punto de la vereda que partiendo del final de la calle Nicho, en su confluencia con la calle Antolino, bajaba hasta la era de San Sebastián. Los restos de la torre Noroeste del castillo así parecen atestiguarlo. Una foto que nos ofrece de nuevo la cara más impresionista de ese Cerdá obsesionado por captar determinados lugares desde distintas perspectivas, o en diferentes estaciones, donde las luces, los elementos, o los mismos encuadres ofrecen aspectos muy diferentes de un mismo lugar. En este caso la composición parece enmarcada entre esa suave loma desde la que está situado nuestro fotógrafo y las ramas de los dos olivos más cercanos, mientras que en segundo término, el cerro “domesticado” se inicia en su base con el “zig-zag” del camino que ascendiendo por la ladera se pierde antes de alcanzar la cima.

 

Texto de Ramón López Rodríguez

Visto 1044 veces Modificado por última vez en Sábado, 23 Abril 2016 16:36
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