Martes, 08 Enero 2013 00:00

"La casa de Cerdá" pronto será una realidad

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"La casa de Cerdá" pronto será una realidad

 

DSC01038.JPGRecientemente, la prensa provincial se hizo eco de la inminente inauguración de la casa de Arturo Cerdá y Rico una vez que se ha rehabilitado para que se convierta en “centro de interpretación de la fotografía antigua”. Se cumple así después de casi doce años uno de los objetivos que en su día se marcó la Asociación Cultural Arturo Cerdá y Rico, por lo que es ésta una de las mejores noticias que podíamos esperar para iniciar este 2013. Pero ello no es sino el fruto de la firme convicción de un colectivo y de las sinergias surgidas tanto desde “el sector civil”, agrupado en torno a la Asociación Cultural Cerdá y Rico, como de la Administración, Diputación de Jaén y Ayuntamiento de Cabra principalmente. Nunca hubo tanta unanimidad a la hora de tomar el legado fotográfico y cultural que Cerdá y Rico nos dejó como el principal referente de Cabra del Santo Cristo en lo que a cultura se refiere y buena parte del mérito habría que buscarlo en la incesante labor de los voluntarios de Acacyr, quienes a lo largo de los últimos doce años, diez desde la fundación oficial de la asociación, no han cesado en su labor de difusión, no sólo del legado fotográfico de Cerdá, sino de todos aquellos aspectos relacionados con la cultura de Cabra del Santo Cristo y comarca.

 

Pero como en todos los proyectos de largo recorrido siempre existe “un motor y una correa de transmisión”. El motor, sin duda lo forma el núcleo de aquellos fundadores que aún continúan al pie del cañón, un grupo que encabeza Julio Arturo Cerdá Pugnaire, bisnieto del fotógrafo y actual Vice-Presidente, quien ha sido autor de varias publicaciones sobre la obra de su bisabuelo y activo colaborador en todas las actividades de Acacyr. A Julio siempre lo acompañaron un grupo de estrechos colaboradores como Ramón López Rodríguez, quien fuera Presidente durante siete años, incansable en todas las labores del colectivo  y actual miembro de la Directiva; Juan Antonio Díaz López, artista polifacético y comprometido con su pueblo natal, igual que Lázaro Gila Medina, cronista local que en buena medida ha sacado a la luz buena parte de nuestra rica historia, o Rafael Rubio Santoyo, otro miembro de la Directiva desde la fundación y autor del busto que una vez donado fue costeada su fundición por suscripción popular para colocarlo en lugar preeminente del parque Cerdá y Rico. Pero existen algunos nombres más, como el de Anna Olsen Back que en momentos complicados fue el “alma mater” de la asociación y continúa “arrimando el hombro” después de todo este tiempo. Manuel Garrido Palacios, Ferrán Santoyo Medina, Pantaleón López Villanueva, Virtudes López Perea, Rafael Quiñonero Lario, o Ana Belén Jódar Ruíz son nombres propios cuya labor al frente de diversas actividades es digna de reseñar. No nos olvidamos de otras piezas clave como Manuel Urbano Pérez Ortega, Eugenio Méndez Martos, o los tristemente desaparecidos Isidoro Lara Martín Portugués y Elías Abril Herrera. Nuevos aires llegaron en 2011 cuando desembarcaron un buen número de jóvenes comprometidos encabezados por Juan Manuel Jiménez Lacalle y Esther Jódar Ruíz (Presidente, Secretaria), hoy son referentes de esa nueva savia que garantiza la continuidad del colectivo. La correa de transmisión han sido actividades como sus certámenes, sobre todo el de fotografía que tras nueve ediciones se ha convertido en uno de los más conocidos de España, aunque también es conocido su original certamen de relatos. La carrera de orientación ha traído hasta Mágina a centenares de corredores durante las ocho ediciones en las que se ha celebrado, convirtiendo a Cabra en localidad pionera del deporte de orientación en Jaén. Pero de todas, es la revista Contraluz el santo y seña de Acacyr. Una revista que tras nueve números se ha convertido en todo un referente, por su aportación a la cultura y por la acogida y grado de conocimiento de este órgano de difusión. Todas estas actividades no se hubieran podido acometer sin el firme e incondicional apoyo de los más de cien de socios que componen la masa social de Acacyr, quienes, en mayor o menor medida han aportado su granito de arena para hacer de éste uno de los colectivos culturales más conocidos, no sólo en la provincia de Jaén, sino a nivel nacional si consideramos determinados ámbitos como pueda ser el de la fotografía de autor.  Más mérito, si cabe, tienen aquellos socios que no residiendo en Cabra han visto en éste un proyecto digno de su apoyo.

 

Por todo, ahora, cuando se alcanza uno de los objetivos que Acacyr se planteó en su fundación hemos de felicitarnos y agradecer el esfuerzo realizado, tanto a nuestros socios como a las Administraciones que fueron sensibles a nuestras inquietudes. Pero no hemos de bajar la guardia, ahora es cuando viene lo complicado; dar contenido al edificio y convertirlo en un referente real para los amantes de la fotografía y en el lugar que sirva de catalizador y difusor de nuestros valores culturales. Sólo de esta manera se evitará que el flamante edificio se convierta en un espacio cuyos contenidos, no nos engañemos, sean insuficientes para justificar tamaña inversión. La Asociación Cerdá y Rico tiene ante ello un nuevo reto, aunque no sólo depende de nosotros y para ello se haga necesario continuar esa estrecha colaboración con la Administración y que actividades tan fundamentales como el certamen de fotografía hagan de éste, ahora sí, un santuario que brille con luz propia en el ámbito fotográfico español. Fieles a ese espíritu del que Cerdá siempre hizo gala, este certamen fotográfico debería mantener las premisas que lo vienen caracterizando; huir de estereotipos y apoyar a los nuevos valores, aunque este debería ser el punto de inflexión a partir del cual el premio Cerdá y Rico de fotografía comience a crecer, y no nos referimos a lo económico.  Hablamos de adaptarlo a los nuevos tiempos, de abrirlo a la participación en la organización de quienes con su concurso dan sentido al evento, de rodearlo de una serie de actividades paralelas que atraigan hasta esta sede de Cabra del Santo Cristo a artistas relacionados con la fotografía, de establecer protocolos de colaboración con Universidades y otras Asociaciones fotográficas, de acercarlo a la ciudadanía. En definitiva, dar vida al edificio y evitar que la abulia y la dejadez se apoderen de éste una vez pasada la lógica euforia inicial.

 

No es tarea fácil, por eso decíamos que ahora es cuando llega lo complicado. Ahora  más que nunca es fundamental aunar esfuerzos y dar pasos firmes para que quede claro el papel de cada uno, no dejar lugar a la improvisación y que el centro Cerdá y Rico perdure y de sentido a tantos desvelos y anhelos, hoy felizmente superados en parte tras alcanzar este fundamental hito.

 

10 años de la Asociación Cerdá y Rico

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